Desde hace un tiempo, bastante diría yo, resonaba en mi cabeza el mantra «emprende para conciliar«. Es lo que hizo que finalmente tomará acción y me moviese. Dejase mi empresa y decidiese dedicarle todo mi tiempo a emprender, y así, poder conciliar con la crianza de mi pequeña de casi 11 meses.

Pero esto no siempre fue así.

emprende para conciliar

Mi experiencia previa en el mundo de los negocios.

Durante años, tenía jornadas interminables. Trabajaba a destajo. 24/7. No tenía vacaciones. Dejé de tener una vida, y vivía para trabajar.

No me podía quejar.

Durante muchísimo tiempo llevé íntegramente el departamento de RRHH y la gestión de la empresa.

A los ojos de los demás, era afortunada.

Trabajaba de lo mío desde antes casi de haber terminado mis estudios universitarios (soy licenciada en sociología y ciencias del trabajo). Y bueno, que trabajase 24/7 no importaba, porque, al fin y al cabo la empresa era mía.

Esto… ¿Había triunfado como empresaria?

Durante ese tiempo, fui mujer orquesta.

Me encargué de muchas áreas dentro de mi ámbito, desde la selección a prevención. Sin olvidar las tareas aburridas y repetitivas, esas que hacemos todos los meses los de rrhh y que nadie ve, pero hacen que todo salga adelante

También toqué otras áreas que fueron maravillosas, esas que muy pocos ven, y la mayoría en la facultad. Fue poder implantar el plan de formación, el de igualdad, el de conciliación, el de calidad y, el de acoso laboral entre otros.

Y me reunía. Con proveedores, clientes, y trabajadores. Acudía a hacer networking con los demás empresarios del sector.

Hacía supervisiones del servicio.

Me ponían la cara colorada.

Y también, se la ponía yo a otras personas.

Y llegaba a casa quemadísima, y lo pagaba con quien menos se lo merecía, la mayoría de las veces, mi madre.

¿Qué tiene que ver esto conmigo y con mi mantra «emprende para conciliar»?

Te cuento todo esto por varias razones.

La primera es que aun así, sé trabajar bajo presión.

La segunda, que la experiencia que tengo en negocios, muy pocas la tienen con mi edad.

Y tercero, me creí su discurso.

Me movía en un mundo de hombres. Me reunía con ellos (el 95% de los empresarios del sector son hombres, cuando el mismo porcentaje de personal operario eran mujeres), y aun así, apenas tenía visibilidad.

¿Por qué?

Por el sistema empresarial que ha habido siempre, en el que si eres mujer y estás en lo alto de tu carrera, tienes que renunciar a todo.

De hecho, me lo creí tanto que estaba convencidísima que no quería tener hijos (unido a que no me gustaban los niños que no pertenecen a mi círculo más cercano). Sobre todo por una cuestión: si los tuviese ¿qué haría con ellos?

Y de esto, tiene la culpa en gran medida el patriarcado y todas las cargas que se le echan a la mujer y de las que los hombres aun tienen mucho que aprender. Porque la mayoría de las mujeres retrasan su maternidad o deciden no ser madres tras una mal entendida igualdad en el mundo laboral.

Mi chip cambio: de empresaria a emprendedora.

De hecho, aun recuerdo una conversación que tuve con una colaboradora hace unos años.

Se me grabó a fuego.

Ella era la CEO de su empresa. Había tenido a su hijo unas semanas antes (justo acababa de terminar la cuarentena), y ya estaba trabajando. En su horario habitual. De sol a sol. La pregunté que porque no buscaba otra opción y me dijo que era la única forma de mantener su negocio.

Ahí mi cabeza explotó. Y decidí que, si algún día cambiaba de opinión y decidía tener hijos, no haría lo mismo.

No quería ver pasar mi vida dentro de esas 4 paredes que tanta ansiedad me generaba y perderme toda mi vida, incluida la posibilidad de que si los tenía, no poder ver a mis futuros hijos crecer.

Y fue cuando se me metió en la cabeza ese mantra, emprende para conciliar, en el que poder trabajar en mi pasión para que el día de mañana, vivir como quería y si la llamada del reloj biológico tocaba mi puerta, cuando tuviese descendencia, no perderme nada.

Emprende para conciliar…

Porque los planes de conciliación en las empresas son muy bonitos, pero,si tienes que estar de sol a sol dándolo todo, a la hora de la verdad, no sirven de nada. Que si, la seguridad de tener tu trabajo al lado de casa o poder irte corriendo a buscar al peque al cole es un plus, pero, ¿de verdad te crees que eso es conciliar?

Además, cuando decides emprender, tienes que saber como funciona un negocio. Cómo tratar con todos. Y no es sencillo.

Tener un negocio propio, no es fácil.

Ya no sólo es vender un producto y servicio de calidad, es ese trato de calidad que hará fidelizar a estos clientes y, por lo que te llamarán.

Por eso, si ves por ahí a alguien que te vende la moto y te dice que emprender es fácil, que tiene la solución mágica para ello, y que ganarás una pasta sin apenas esfuerzo, huye. Porque miente como un bellaco.

Tienes que esforzarte. Y debes saber tres cosas más.

3 cosas que debes saber si o si sobre tener un negocio si eres de las que emprende para conciliar.

La primera es que quizás, no te va a ir bien al principio. Si no te conoce ni tu vecino, si no saben qué haces ni cómo puedes ayudar, no vas a generar ingresos, pero tranquila, es cuestión de trazar un plan de acción, aumentar tu visibilidad y tener paciencia, recuerda, Roma no se construyó en un día.

La segunda, que los ciclos económicos influyen mucho. No es lo mismo que esté en crecimiento la economía que en recesión. Por ello, te animo a que si gastas más de lo que generas, sea en formación y mejoras en tu negocio, ya que si sólo inviertes en cosas que no tienen nada que ver, cuando llegan las vacas flacas, tendrás un problema.

Y la tercera, si tienes niños, tienes que hacerlo bien, echarle dosis de paciencia, y mientras no haya otras opciones (colegios, guarderías o abuelos como ha sucedido con la crisis del coronavirus) adaptar tus horarios a los de ellos para que puedas decir que eres de esas madres que emprende para conciliar.

Por ello, trabaja duro, sé constante e invierte en tu negocio. Ahorra y no despilfarres en cosas que no van a generarte más beneficios. Es mejor que inviertas en formación, eso si, siempre con cabeza y que te haga crecer. Y por favor, no te vayas a ir al típico curso que te cuesta 10.000€ y te promete el oro y el moro para que hagas lo mismo qué esa persona vendiéndosela a dos más y piensa dos veces antes de invertir en un objeto caro e inútil.

Y tú, ¿eres de las que vive para trabajar o emprende para conciliar?

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