Relato #6

¡Gracias, gracias, gracias y mil gracias más! Estoy muy contenta y feliz por teneros a tod@s a mi lado.¡Gracias por vuestros comentarios! ¡Gracias por vuestro apoyo! ¿Os he dicho alguna vez que sois los mejores lectores que una bloguera puede tener?

Hoy traigo un nuevo relato, este le escribí en 2008, en una clase aburrida de mi último año por la universidad. Entre este fin de semana y la semana que viene quiero ponerme al día con todo, ya que cómo os comente ayer, tengo mil cosas pendientes (entre otras la ampliación de algunos relatos tal y cómo os comenté) y al final me pilla el toro (con el reto de los maquillajes del mundo, por ejemplo). También tengo cosillas por terminar de preparar (miles de recetas que he ido viendo y probando y quiero enseñároslas, el concurso/sorteo, terminar el nuevo diseño…) y poquito tiempo ya que además estamos organizando el Blogger Day en Madridbloguea junto a La Fiesta Jamás Contada y para que salga perfecto todas estamos sacando tiempo hasta debajo de las piedras. En relación al evento sólo puedo decir que ¡Va a ser la bomba!

Por cierto, ¿Queréis saber qué  relato he preparado para hoy?  Cómo siempre, espero que os guste y que me dejéis vuestros comentarios 😉

Relato #6

Está lloviendo en la calle. Mientras, tú sigues ahí sentado, esperando encontrarte con una sonrisa, pero no haces nada para “encontrarla”. Entro por la puerta, empapada, y sólo recibo un reproche “ya mojaste eso”, gruñiste, y me irritas. En tu interior, buscas una razón para quererme, porque dudas de ese sentimiento que te hizo dejarlo todo, pero sólo haces lo contrario. Está lloviendo en la calle. Mientras, tú sigues ahí sentado.

 

Relato #5

Hace apenas un mes compartí el relato anterior. Muchos de los comentarios pedían que hubiera una segunda parte, y lo más sonado fue “me he quedado con ganas de más”. Por ello quiero decir desde aquí que habrá una segunda parte del mismo, pero no por el momento, a ver si puedo sentarme un día tranquilamente a escribir algo y para la próxima entrega traigo la continuación 🙂

Hoy comparto un nuevo texto, este lo escribí en 2011 y también formó parte en Diez palabras, un relato, una web en la que tenías que formar un escrito con diez palabras que te proponían, respetando el orden de las mismas.

Espero que te guste y si no has participado aun en el reto#serfelizedn puedes apuntarte hasta el día 19 de Agosto, y recuerda compartir tu texto o imagen indicando el hastag 😉

Por último, ¿Te animas a conocer este relato? Si la respuesta es afirmativa, dale a leer más. Desde aquí espero que te guste y que me dejes tus impresiones en los comentarios.

Relato #5

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Morirán. Todas lo saben mientras la espera se convierte en rutina. Los días pasan en la prisión de Ventas y mientras unas optan por acudir a los talleres de costura, otras siguen sufriendo las vejaciones en las celdas de castigo.
Ella optó por arrancarse de cuajo los harapos que vestía durante ese lunes negro de abril. Para la guardia civil que la custodiaba, fue un insulto escuchar la verdad de boca de aquella mujer.
En otro lugar de la España de 1939 varios marineros esperaban la redención. Deseaban de veras que todo aquello terminara mientras asistían a su capitán, que había sido intoxicado por el bando contrario.
Y ella seguirá teniendo pesadillas hasta el día del juicio final.

Relato #4

El último relato que mostré fue hace un mes aproximadamente, y recuerdo que gustó mucho. Hoy traigo uno nuevo, es de la época en la que las musas y yo estábamos unidas y formábamos un buen equipo. Hace mucho que no se pasan por aquí, me tienen preocupada… Si las ves, dilas que las estoy esperando 😉

Este lo escribí en 2010 y también formó parte en Diez palabras, un relato, una web en la que tenías que formar un escrito con diez palabras que te proponían, respetando el orden de las mismas. De hecho, fue el primero que presenté.

¿Te gustaría conocer este nuevo escrito?
Si la respuesta es afirmativa, dale a leer más. Desde aquí espero que te guste y que me dejes tus impresiones en los comentarios.

Relato #4 

                                                                                                                                              
-Hoy es mi último día aquí. Adiós.
Sin mayor explicación, sin motivo aparente Sara se despidió de sus compañeros de trabajo. Había estado estirando su despedida durante todo el día. Ni siquiera Esteban, su ayudante sabía el porqué de esta repentina salida de la jefa de planta del Hotel. Quizá fuera por una oferta mejor, pero no lograba entender las razones por las que Sara abandonó. No, no podía ser que tirara la toalla tan rápido.
Este hecho corrió como la pólvora y durante días, fue la comidilla del personal. Las chicas de la lavandería sugerían que podía ser por la relación triangular (nunca confirmada) que mantenía con el recepcionista y el cocinero. Mientras, las camareras señalaban que su corazón habría quedado hecho un amasijo de hierros al conocer que Gaspar, el jardinero se había comprometido.
Días antes, mientras cogía una vieja herramienta del desván, comprendió todo. Su mundo se había desquebrajado de forma direccional, tras conocer las razones por las que su padre había fallecido. Este hecho, había sucedido cuando Sara apenas contaba con diez años y nunca, nunca tuvo una explicación. Pero ese día, lo entendió. No quería seguir en el Hotel donde su padre conoció a la mujer que le llevó a la perdición. En ese instante comprendió que debía coger el sombrero y marcharse al campo, lugar donde las viejas cartas que había encontrado debajo del cajón de herramientas indicaban que su padre vivía una vida paralela a su anterior relación, necesitaba saber cuál era la razón.

Relato #3

¡Buenos días!
Ayer os indicaba que habría entrada y.. ¡Si que la hay! Tenía previsto que fuera una participación en un reto pero.. calculé mal y al final no ha podido ser 🙁
Aun así y cómo lo prometido es deuda, os traigo una nueva entrada, de esas que tanto os gustan y poco a poco os muestro… Es uno de mis relatos. Con el participé en el II Concurso de relatos realizado a través de la web de Diez Palabras, un relato, una web en la que proponían diez palabras y tenías que hacer un relato, respetando el orden de las que proponían. El de hoy lo escribí hace casi cuatro años, así que si os apetece leerlo, aquí lo tenéis.
¡Espero que os guste!
Besos,
Nika

Relato #3

Estaba fatigada. La primavera se había marchitado en su corazón y esos sentimientos nacientes tan bellos se habían ahogado sin previo aviso. Por ello, había decidido que pasar el tiempo haciendo limpieza en el desván sería su mejor remedio para el desamor.
Así, se pasó las horas revisando cajas. Discos de música, apuntes de su época de estudiante, cartas y objetos de poco valor… hasta que llegó a aquella que contenía material de su infancia. Nina abrió una de ellas expectante, quería ver esos trajes que lucía a finales de los años ochenta cuando se encontró con su cazadora preferida. Tenía cinco años cuando le regalaron aquella chaqueta vaquera de mayoral. Su corazón hizo un giño y sonrío. Fue una época tan feliz… y aunque sus padres no se lo podían permitir, le compraron esa cazadora que guardaba con gran cariño. Con sumo cuidado la guardó y pensó en sus adentros “si alguna vez tengo una niña, seguro
que le gustará tanto como a mí”. Así, cerro la caja y volvió a la realidad.
En ese momento, sus lágrimas retornaron en sus enormes ojos marrones y rompió a llorar. Esta última ruptura había sido como un pedrusco en el creciente muro que cercaba su corazón. No sabía cómo había entrado allí, pero a partir de ahora ningún tiquismiquis volvería a entrar. Ya no. Nina no entendía como no le había calado antes, y como se había dejado llevar por la fachada que lucía. Secó sus lágrimas y miro por la ventana. Era un día de lluvia. Salió al porche y respiró profundamente el intenso olor a humedad en ese día de verano. Ese sentimiento le recordaba cuando de pequeña jugaba con sus hermanas en el patio de atrás, y Nina quería seguir allí en esos momentos que le trasmitían felicidad.
En aquel instante recordó que había quedado con Álvaro, su mejor amigo y ligeramente corrió a la puerta principal. Al ver el intenso azul de sus ojos volvió a sonreír, levantando la mano derecha con un ligero movimiento de supinación transmitiéndose así ambos su saludo secreto.

Relato #2

Buenos días querid@s followers,¿Qué tal se inicia vuestro día? Espero que fenomenal, el mio lo empiezo muy contenta y positiva porque hoy es miernes, miércoles con sabor a viernes y tengo dos días para descansar a tope. Que por cierto, ¿cómo se presenta vuestra Semana Santa? La mía va a ser en Madrid para no variar, pero para empezarlo bien vamos a disfrutar del spa que me regalo mi chico por reyes, y no sabéis las ganas que tengo de ello! El resto de semana no se que haremos, pero seguramente os avanzo alguna de las cosillas el Viernes porque habrá una nueva publicación 😉

Y sin más dilaciones, hoy os presento un nuevo relato. A aquellos que habéis conocido el blog ahora, comentaros que desde los inicios y entre otras cosas, quise ir publicando mis poemas y relatos, ya que desde hace mucho tiempo siempre me ha gustado escribir, aunque últimamente no lo hago mucho. Y en los casi ocho meses de existencia del mismo, sólo he publicado uno, mi favorito. Sin embargo, hay muchos más que han pasado el filtro de la autoexigencia, entre ellos el de hoy.

¿Preparad@s para conocerlo?
¡Allá vamos!

Un beso enorme,
Nika

En el mundo actual, donde todos vamos con prisas, atendemos al reloj y organizamos nuestra vida en relación a una agenda y afirmaciones del tipo “a las 8:00 tengo que estar en la cafetería, a las 8:15 en la oficina”, nos limitamos a vivir colgados de un mundo en el cual sólo vivimos por y para el estrés. Si nos tomamos un día de descanso, lo organizamos para no estar parados, al igual que el trabajo, no nos paramos a ver lo que pasa alrededor. Y esto es un error.
Personalmente, me gusta coger un mañana libre al año y perderme por el centro de Madrid. Frecuentemente es para hacer alguna gestión burocrática, que en unos treinta minutos he finalizado, y el resto del día me dedico a pasear, perderme y  observar, ya que como socióloga que soy, la observación de campo es un área que me priva.
Frecuentemente, es en esos días cuando te das cuenta de los contrastes que existen en la ciudad. Contrastes arquitectónicos, contrastes culturales, raciales, y sobre todo, contrastes personales.
Observando la Gran Vía madrileña, me encontré con una madre de familia. Iba a la Concejalía de Familia, situada en esa calle, para solicitar el título de familia numerosa. La mujer estaba preocupada. Tenía a su cargo a tres pequeñuelos, que ese día tuvo que dejar a cargo de una vecina para poder gestionar dicha documentación. Preocupada también, por la inestabilidad que tenía en el trabajo. Su cara reflejaba esa situación. Tenía unas arrugas de expresión muy peculiares, que delataban que procedía de un lugar lejano, y cada vez más extraño para ella desde que se instaló en España. Al terminar nuestra breve conversación en la cola, ambas nos deseamos suerte. A ella, que tras tanto sufrimiento se la merece. A mí, por ser joven.
(Continuará…)

Relato #1

Buenas noches,
¿Qué tal ha ido el fin de semana? El mio ha sido un no parar y sin pasar por casa en todo el finde. Me gustaría comentaros que ayer estuve en un nuevo concierto del gran Marino Sáiz y como siempre, me quedé sin palabras. Aquí os dejo su SoundCloud para que lo podáis escuchar.
Antes de que se me olvide, ¿puedes regalarme un voto? Aquí os dejo el enlace a la foto, sólo hay que darle a me gusta.
Y para acabar por hoy y tal y cómo os comenté a principio de semana aquí tenéis el relato del que os hablé, de todos los que escribí hasta ahora sigue siendo uno de mis favoritos. He de decir que estaba publicado en el blog que tuve anterior a este, ese que estuve pensando en retomar pero que finalmente decidí no hacerlo y abrir este. Sólo puedo decir que… ¡Espero que os guste!
Un beso,
Nika
<<Hoy mi dedos vuelven a fluir entre las teclas de esta vieja máquina de escribir, mientras mi mente está dejándose llevar, maravillada con el chasqueo de los hierros en el papel.
Sé que un día fui todo lo que quise ser, y sé que yo mismo me dejé embriagar por el éxito, de tal manera que caí en picado sobre mis propios pies, antes de darme cuenta. Muchísimo antes de que me dejarás, y de que me dejará a mi… simplemente me perdí. Entre largas reuniones que no me llevaban a ningún lugar, entre “dimes y diretes”, bulos, hipocresía y falsedad… y aquí estoy de nuevo, frente a una vieja máquina que encontré en el desván, donde también estaban miles fotografías y de recuerdos que compartí junto a ti. Si, en ese lugar se encontraba también algo que había perdido y no sabía donde estaba… mi yo más profundo.
Cuando le vi, escondido tras unas cajas que guardaban tu ropa, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Y una mezcla de miedo y tristeza inundaron mis ojos. ¿Qué hacía allí, tirado como un “perro”? Intenté preguntárselo, lo juro que lo intenté, pero mis labios no lograron plantear la pregunta y sólo conseguí realizar algo: me puse a llorar como un chiquillo. Sí, los hombres también lloran, y yo, no era capaz de hacer nada más. En ese momento, se levantó, me pegó una patada en la espinilla y me gritó “Porqué la dejaste marchar, con lo que nos quería”. En ese momento volví a caer en la cuenta de lo que había sucedido y… volví a llorar.
Mientras intentaba secar las lágrimas y disimular la tristeza, él no me dejaba de decir todo lo que pensaba… te había hecho mucho daño, pero… más daño me hice a mi mismo, y no me había dado cuenta de ello hasta ese momento.
Entonces fue cuando empecé a buscar, entre todo lo que guardábamos en el desván, algo que me recordara a ti. Y allí la vi, en la estantería que con tanto esmero montamos, reluciente a pesar de la capa de polvo que tenía encima. Sí, me encontré con la máquina que tenía entre manos, la que gracias a sus chasquidos he vuelto a encontrar inspiración y me hace verme más como soy que como creía que era. Y, mientras esa reflexión inundaba mi mente, comencé a llorar.
Y así es como me encuentro ahora, escribiendo y secando unas lágrimas, de felicidad por haberme encontrado, mientras recuerdo tu dulce voz que me susurraba al oído… “no lo hagas, por favor”.
Escrito por Nika en Noviembre de 2008, publicado el 04/11/08 bajo el nombre “Hoy mis dedos vuelven a fluir…” en http://nikalife.blogspot.com/2008/11/hoy-mis-dedos-vuelven-fluir.html >>