Relato – Veneno

Me he tirado un buen rato pensando en lo que poder ofrecerte con el post de hoy, y finalmente he decidido que lo mejor será que te muestre un nuevo relato, ya hace mucho que no te enseño ninguno de mis escritos, también porque no ha venido ninguno nuevo a mi mente y ya van quedando muy poquitos por hacerse públicos.

En concreto, este relato le escribí hace más de 6 años y no lo publiqué nunca en ningún sitio. ¿Por qué se quedó entre mis borradores? Porque siempre he pensado que me quedaba darle una vuelta, y no terminaba de verle el final… Muchas veces cuando escribimos un relato le damos mil y una vuelta más  a todo…

Cómo siempre, espero que te guste lo que vas a leer a continuación y que me cuentes tus opiniones al respecto, me gusta mucho leer tus comentarios y me animan a seguir escribiendo 😉 (más…)

Relato: revolución

¡Buenos días!

 ¿Qué tal ha ido la semana? La mía de momento ha sido un no parar, con un montón de trabajo pero bueno, aquí estoy para “desestresarme”, ya que hoy toca #elpostdelosjueves y tras mucho tiempo dándole vueltas te traigo una pequeña historia que escribí hace casi ocho años (sí, a finales de 2007) y que quería compartir contigo, pero he ido posponiendo durante mucho tiempo, ya que siempre he pensado que le faltaba algo, pero aun no se qué es…

Sólo espero que te guste y que tengas un gran fin de semana.

Así que si quieres descubrir este nuevo relato sólo tienes que seguir leyendo.

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Relato – Revolución

Había una vez en un lugar remoto de la gran ciudad, un agujero en una pared. En ese inhóspito lugar, vivía un grupo de animales, vulgarmente conocidos como “cucas” o cucarachas.

Los homo-sapiens o humanos, despreciaban a las cucarachas. Ciertamente algunos las temían, otros las engañaban con trampas anti-bichos, porque las repudiaban… sólo porque son diferentes a ellos, porque son negras, pequeñas, presas fáciles de aplastar, incluso débiles ante los ojos de su depredador, y los rumores del vulgo dicen que “ellas podrían sobrevivir si hoy estallará aquí una bomba nuclear”.

Pero las cucas de esta historia son diferentes.

Porque son esa clase de animalitos inofensivos, que un día, hablando por hablar planean algo que puede cambiar la historia de la humanidad y del planeta…

Se plantean una revolución.

 Están cansadas de que se las pise, de que crean que son menos que el resto y salen a la calle. No callan lo que piensan. Intentan dejar claro que, ante todo, tiene que existir una igualdad entre los humanos y ellas. Se plantan y deciden dejar de hacer lo que el resto dicen que deben de hacer.

Porque las cucas de esta historia son diferentes.

No viven entre basura, no salen de la acumulación de desperdicios ni aparecen por la noche en las calles de Madrid.

Estas cucas son revolucionarias.

Quieren acabar con una situación que las desagrada.

No quieren más mentiras sobre ellas.

Quieren que se sepa toda la verdad.

No aguantan más con la falsedad y la hipocresía del entorno en el que se mueven.

Ellas son de una gran utilidad para el resto, pero son despreciadas.

Y sin ellas, aparentemente todo sería “bonito y feliz”.

 Había una vez en un lugar remoto de la gran ciudad, un agujero en una pared. El mismo en el que me encuentro escribiendo este relato en un blog fantasma.

 

Relato – Hay que parar este tipo de situaciones

Hace apenas un mes compartí el relato anterior. Cómo siempre, la mayoría de los comentarios  fueron estupendos ya que a todos los lectores del blog les gusto y muchos decían “me he quedado con ganas de más”. Cómo con los anteriores, voy a estudiar alargarlo y para próximas entradas sobre relatos lo iré mostrando, así que mantente atent@ 🙂

Hoy comparto un nuevo texto, este lo escribí por 2008/2009, y lo titule “Hay que parar este tipo de situaciones”. En ese tiempo tenía reciente el tema de la violencia de género (lo estudié en la asignatura de criminología en la uni) y con este texto mi intención es denunciar este tipo de situaciones, que pasados unos años sigue dándose, y NO FOMENTARLO.

Y no hay mejor manera que mostrarlo el día después al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se estableció el 25 de Noviembre (en homenaje a las hermanas Mirabal asesinadas en 1960) por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 54/134 el 17 de Diciembre de  1999.

Por último, ¿Te animas a conocer este relato? Si la respuesta es afirmativa, dale a leer más. Desde aquí espero que te guste y que me dejes tus impresiones en los comentarios.

 Relato – Hay que parar este tipo de situaciones

Ring, ring… El teléfono no deja de sonar, y Elia yace inconsciente en el suelo. De repente una ráfaga de aire mueve las cortinas, alguien se dejó la ventana abierta…

Quince minutos antes en la habitación se respiraba amor, felicidad. Andrés estaba preparándose para el gran momento que vendría a continuación, iba a pedirle matrimonio a la que había sido su novia desde hacía ya diez años. Sonriente, sale hacía el salón, esperando ansioso que ella abriera la puerta.

En ese instante suena un mensaje de texto en su teléfono movil, es de Elia. Ansioso lo abre y lee perplejo el contenido “Hola mi vida, está tarde no podremos vernos, Andrés quiere hablar conmigo. Estoy deseando el momento de nuestro reencuentro, te quiero”.

Lejos de agobiarse, Andrés se encuentra tranquilo, pensativo, dubitativo. No sabe que dirá al encontrarse con ella, pero si sabe que no habría ningún tipo de compromiso… ya que el amor que sentía hacia ella, había desaparecido.

– Buenas tardes Elia. ¿Qué tal mi vida? ¿No te habrá estropeado ninguna actividad que te avisara para hablar?

– Tranquilo mi amor, no. Sólo que estoy algo cansada.

Tras una conversación llena de engaños por parte de ella, gritos y más gritos se suceden, se lanzan acusaciones varias hasta que se oye un golpe seco añadido a un “mentirosa”.

Ring, ring… El teléfono no deja de sonar, y Elia yace inconsciente en el suelo. De repente una ráfaga de aire mueve las cortinas, alguien se dejó la ventana abierta… debajo, sobre la acera, se encuentra Andrés mientras un brote rojo nace de su cabeza.

Relato – Halloween

Gracias, gracias de corazón por la gran acogida del post anterior y por vuestros comentarios. Es uno de los posts más leídos en El de Nika y el más comentado sin duda. Además, me ha gustado mucho leer vuestra opinión ya que cómo siempre os digo, cuenta y mucho sobre todo en posts como este, donde expongo mis reflexiones sobre unas Colaboraciones Sanas, y que puede servir de ayuda a las bloggers que se están iniciando en este mundo.

Además, quiero aprovechar para recordaros que estoy de sorteo (el otro día se me olvidó hacerlo) y si aun no habéis participado en el sorteoaquí podéis hacerlo hasta el día 08/11.

Y dicho esto, pasamos a por el post de hoy… tendría que tocar el blog del mes (que si puedo saldrá el sábado sino lo dejaré para el miércoles a más tardar) pero quiero compartir el que tenía pensado para este miércoles, que al final lo tuve que dejar ya que no me podía quedar callada ni un segundo más. Y cómo esta noche es la noche de difuntos o Halloween os traigo un nuevo relato, esta vez sobre misterio, que os traigo recién sacado del horno… Vamos que tiene de vida lo mismo que este post (apenas unas horitas) jejeje, ¿Me sigues?

 Relato – Halloween

Relato - Halloween
Si quieres pasar un poquito de miedo, sólo tienes que darle a Leer más…

Era una noche de Diciembre, fría y oscura. Almudena estaba centrada dibujando en su pequeño cuaderno cuando el autobús se paró y el conductor indicó que era la última parada, ya que se acababa su turno y se marchaba a cocheras. Al darse cuenta, recogió como buenamente pudo todas sus cosas y se bajó. No se había dado cuenta del tiempo que había estado subida en ese autobús ni que se había pasado de parada… Y justo en ese momento, todo ocurrió.

Hora y media después, Almudena recobraba la consciencia. No sabía donde estaba ni cómo había llegado allí, sólo sentía dolor en la cabeza. Al llevarse la mano a ella, se dio cuenta que estaba atada. Entreabrió los ojos y pudo alcanzar a ver una sombra en la lejanía. Parecía un hombre, y su voz le resultaba familiar. Por más que lo intentó, no logró entender ninguna palabra, por lo que puso toda su atención en ello cuando de repente, notó una respiración entrecortada en su nuca. Intentó darse la vuelta pero, ¡No había nadie ni nada! ¿Cómo podía ser posible? Se preguntó. Y se hizo la oscuridad.

“La perdemos, la perdemos”, gritaba el ATS que atendía a Almudena, tras la llamada de la señora Rosa, cuya pequeña yorkie la había encontrado junto a unos arbustos esa mañana en el parque. Rosa, al ver que la perrita ladraba en esa dirección fue andando lo más deprisa que el reuma de sus piernas la podía dejar, y cuando vio el cuerpo lleno de heridas y sangre de la joven, llamó corriendo a emergencias. “Yo estaba sacando a Pepa cuando se puso a ladrar como una loca, y fue cuando vi a la muchacha, y llame corriendo, hasta se me ha caído el teléfono de las manos de los nervios” esgrimía la octogenaria mientras otro sanitario intentaba calmar el ataque de ansiedad que le había dado.

***

Había una luz roja, chillona. Notaba aun el dolor en su cabeza, pero no sentía las piernas. Notaba cómo algo líquido recorría su pecho y estómago, y entonces se dio cuenta que la habían narcotizado, desnudado y maltratado. Le costaba abrir los ojos, por lo que intuyó que tendría un buen moretón en uno de ellos. El dolor en su espalda se hacía cada vez más latente, cómo si hubiese recibido cien latigazos en ella. Con el tiempo descubriría que fue así.

“Hija, ¿cómo te encuentras? ¿Podemos hacerte unas preguntas?” Le preguntó varios días después,  el comisario Gutierrez. Almudena apenas recordaba nada, y se encontraba junto a su madre cuando el policía decidió que iba siendo el momento de empezar a  hacer su trabajo, pese a que los médicos le habían informado de la gravedad de las heridas. Con apenas un hilo de voz, “fue él”, mientras señalaba la televisión.

Empezó a notar cómo un pitido agudo llegaba a sus oídos y de repente notó una descarga eléctrica en su cuello. La habían puesto un collar eléctrico, cómo los que aun se utilizan para el adiestramiento de algunos perros. El dolor se hizo insoportable, puesto que al estar consciente, intentó moverse para quitárselo y no pudo. Los hombros estaban cargados por soportar su peso y las piernas… ¡No podía mover las piernas!

***

Tras cerciorarse que la acusación de Almudena era cierta (la preguntaron hasta en diez ocasiones más), e investigarle en profundidad, todo estaba preparado para el operativo. Entre otras cosas, esta “perlita” tenía antecedentes por robo y maltrato hacia su expareja.

“Parece que lo que oigo es un ladrido, insistente y chillón”, pensó Almudena mientras el dolor la estaba matando. Y en ese instante escuchó la voz de la señora Rosa que decía “Emergencias? Si, mire es que… no se si está muerta o viva, sólo se que está aquí tirada en el parque… No la quiero tocar, pero veo mucha sangre, y moretones… ¿Pueden venir rápido?” 

***

Era una noche de Diciembre, fría y oscura. Almudena estaba centrada dibujando en su pequeño cuaderno cuando el autobús se paró y el conductor indicó que era la última parada, ya que se acababa su turno y se marchaba a cocheras. Al darse cuenta, recogió como buenamente pudo todas sus cosas y se bajó. No se había dado cuenta del tiempo que había estado subida en ese autobús ni que se había pasado de parada… Y justo en ese momento, todo ocurrió. Él la había estado siguiendo. Llevaba meses haciéndolo, tras haberse prendado de ella aquel día. Ella salía de clase y él, estaba dejando su curriculum. Quería decirla algo pero… decidió que si no podía ser para él, no sería para ella.

 

Relato – Esperanza

Cómo comenté este tiempo atrás, este mes todo va a estar relacionado con el positivismo. Va a estar todo dispuesto para que logremos ser más positivos y si gusta, quizás el blog termine tomando este tema cómo el principal.

Pero para ello, voy a necesitar tu ayuda y que me digas qué te va pareciendo todo, qué temas te gustaría que tratase y sobre todo, si te gusta lo que vas viendo. Por ello, puedes dejar tu comentario tanto si tienes cómo si no tienes blog. Si te da apuro, puedes ponerte en contacto conmigo a través del formulario o del correo electrónico para comentarme tus dudas, o si quieres consultarme algo 😉

Veo que me estoy yendo por las ramas, así que te cuento que hoy te voy a traer un nuevo relato, este también tiene su tiempo (Diciembre de 2007) y también le tengo mucho cariño, ya que trata del tema de cuando alguien recupera la Esperanza una vez que ha perdido la fe.

Así que sin más, te dejo que disfrutes de él.
¡Espero que te guste!

 

Relato – Esperanza

Hoy se dibuja una leve sonrisa en su rostro. Su mirada ya no está llena de tristeza, un trazo de esperanza reposa sobre ella.

No le debe nada a nadie, solo a si mismo. Él decide su destino, cuándo y cómo sucederán las escenas de su interpretación más intima, la de su vida.
Pero tiene que estar alerta.
Las malas lenguas, esas que hablan de todo pero sin saber de nada, han soltado un rumor que, de ser cierto, destrozaría la vida del protagonista.

Sin embargo, piensa en positivo. En las cosas que le hacen reír. Y en las personas que consiguen que aquellos sean los momentos más agradables del día.

Piensa en toda esa gente buena que tiene alrededor y se olvida por un momento de los problemas que le han sido ocasionados en los últimos tiempos.

Y se siente lleno de energía y feliz.

Por ello, se dibuja una leve sonrisa en su rostro. Y en su mirada, un trazo de esperanza.

 

Relato – Cartas de Daniela I

Tal y cómo comenté en el post anterior, en ocasiones escribo basándome en experiencias propias. Otras, en lo que ocurre a mi alrededor. Aunque también hay ocasiones en las que dejo volar mi inspiración y escribo sobre lo primero que se me ocurre. Y hoy quiero presentarte una historia que escribí hace muchos años, tantos que apenas me acuerdo.

Contarte que comencé a escribirla al igual que la mayoría, cómo si fuese un relato, pero poco a poco seguí hilando la historia y así nació un pequeño texto al que llame Cartas de Daniela.

Quiero comentarte más sobre la historia. Me gustaría que supieras que la protagonista principal es Daniela, una joven de origen español que había crecido entre Madrid y Miami, la cual tuvo que regresar a España por cuestiones de salud. Una historia triste, sin duda, pero que me encantó. Aun queda mucho por escribir en ella, pero sin quererlo, escribí lo que me gustaría que fuese el final de la historia de Daniela, el fin… y aquí te lo traigo, ya que creo que tiene conexión con el tema principal del blog, el positivismo.

Comentarte que si te gusta, te iré trayendo poco a poco algunos extractos del texto 😉
Hasta el momento, se feliz y disfruta de la vida.

PD: No olvides dejar tu comentario indicando si quieres leer más sobre ello.

Por cierto, Para el próximo relato, ¿que te gustaría leer? 
¿Retomo alguna otra historia o te gustaría algún otro tipo de tema?

Relato – Cartas de Daniela I

A veces es fácil elegir.

Y otras, lo duro es hacerlo.

Hoy, al igual que desde hace meses, me encuentro frente al espejo. Noto que algo en mi ha cambiado, que estoy diferente. No se si será porque acabé con mi larga melena, o por la debilidad que las facciones de mi cara desprenden. Si, estoy diferente, lo se. También se, que si no fuera por toda la fortaleza que de mi ser ha salido, de donde no había, no hubiera logrado estar en el lugar donde hoy me encuentro.

Elegí vivir. Y creo que lo estoy consiguiendo.

Fdo: Daniela.